Hospice East Bay integra la música en muchos aspectos de su labor. Nuestros consejeros espirituales la utilizan para atender a pacientes y familiares, nuestros voluntarios de Música y Memoria trabajan con pacientes con Alzheimer y el coro Threshold Singers canta junto a la cama del paciente. Hasta ahora, la mayoría de nuestros programas musicales se basaban en el voluntariado, pero gracias a una subvención de la Fundación Thomas J. Long, hemos incorporado a un musicoterapeuta certificado a nuestro equipo y ahora ofrecemos musicoterapia a nuestros pacientes.
¿Qué es la musicoterapia?
“La musicoterapia es el uso clínico y basado en la evidencia de intervenciones musicales para lograr objetivos individualizados dentro de una relación terapéutica, a cargo de un profesional acreditado que ha completado un programa de musicoterapia aprobado.”
Asociación Americana de Musicoterapia
La música es una herramienta terapéutica muy poderosa porque involucra diversas áreas del cerebro. La experiencia musical activa los centros neuronales del habla, la memoria, el movimiento, las emociones y las funciones ejecutivas. Elementos musicales como el ritmo pueden afectar no solo al cerebro, sino también la frecuencia cardíaca y la respiración. La experiencia musical estimula una variedad de sentidos, incluyendo el auditivo, el visual y el táctil.
La musicoterapia fortalece las funciones ejecutivas, facilita el movimiento y aumenta la motivación del paciente para participar activamente en su propio plan de atención. Además, ofrece vías alternativas de comunicación para quienes tienen dificultades para expresarse con palabras, así como apoyo emocional para los pacientes y sus familias.
La musicoterapia se divide en técnicas activas y receptivas. En la terapia activa, los pacientes participan en la creación musical con instrumentos, voz u otros objetos. Las técnicas activas incluyen tocar instrumentos, cantar, componer canciones, analizar letras, reflexionar sobre la vida, realizar proyectos de legado, dedicar canciones y combinar la música con el procesamiento verbal.
La terapia receptiva consiste en tocar o componer música para el paciente, quien tiene libertad para dibujar, escuchar o meditar. Las técnicas receptivas incluyen ejercicios de respiración con ayuda de la música, visualización guiada, escuchar música para mejorar el bienestar y el uso de música improvisada para aumentar la estimulación sensorial.
Si bien el gusto por la música es un excelente punto de partida, no es suficiente para justificar una visita de nuestro musicoterapeuta. Comenzamos buscando necesidades clínicas, como dificultades del habla, dolor persistente, disnea persistente y problemas para adaptarse a un nuevo entorno. Luego, investigamos una posible conexión con la música, ya sea identificando pistas en el hogar, como instrumentos musicales o extensas colecciones de discos, o simplemente preguntando. Nuestro musicoterapeuta trabajará entonces con pacientes que tengan tanto una necesidad clínica como una fuerte conexión con la música.
La subvención de la Fundación Thomas J. Long también proporciona fondos para que el programa Música y Memoria adquiera tecnología y música adicionales. Gracias a ello, los voluntarios podrán compartir este maravilloso programa con más pacientes. Agradecemos la oportunidad de implementar y desarrollar programas que mejoran la calidad de vida de nuestros pacientes.
